Blanco tiñiendose de rojo: la espera de una respuesta alentadora.

Despertó con una llamada en su teléfono, específicamente con el tono de urgencia que le había puesto a ciertos números, números indefensos emisarios de un mal presagio, un tono que odiaba escuchar, porque siempre significaba malas noticias, noches sin dormir, y sobre todo, significaba sangre en sus manos, sobre sus guantes blancos.