Tic toc, canta el reloj. Tic toc.

Sufro de la extraña y aún así no tan extraña dolencia del tiempo perdido. Ya sabes, cuando por culpa de la madures, vejez, o como sea que la llamen, te das cuenta del tiempo que has gastado, sí, gastado, porque decir invertido sería un insulto a todo lo bueno, en cosas sin sentido, y que prácticamente no …

La realidad puede llegar a ser muy fragil.

Esa realización de que las cosas tal vez no estén tan bien como aparentan serlo, estarlo . Esa realización de que el techo que te mantiene seco, tu mundo entero, se sostiene sólo por una endeble viga de un material creado sólo con esperanzas. Con las posibles lágrimas de tus ojos. Tan sólo si te dieses cuenta del peligro …