Tic toc, canta el reloj. Tic toc.

Sufro de la extraña y aún así no tan extraña dolencia del tiempo perdido. Ya sabes, cuando por culpa de la madures, vejez, o como sea que la llamen, te das cuenta del tiempo que has gastado, sí, gastado, porque decir invertido sería un insulto a todo lo bueno, en cosas sin sentido, y que prácticamente no …

La complicidad de tus ideas.

Existe ese momento en el que en tu cabeza viven juntas tantas ideas y pensamientos que parecen armar una gran fiesta a la que no estas invitado, te rechazan en la puerta y ninguna de ellas quiere salir a darte un aventón. Lo gracioso es que tú mismo eres el que planeo la fiesta, entregó las invitaciones, y ahora …