La complicidad de tus ideas.


Existe ese momento en el que en tu cabeza viven juntas tantas ideas y pensamientos que parecen armar una gran fiesta a la que no estas invitado, te rechazan en la puerta y ninguna de ellas quiere salir a darte un aventón.

Lo gracioso es que tú mismo eres el que planeo la fiesta, entregó las invitaciones, y ahora se te complica la tarea de tomar una de las ideas y utilizarla, ¡Hay tanto de donde escoger! No sabes por donde empezar y jugar a tomar cualquiera con los ojos vendados no parece divertido.

Es una extraña pero creo que divertida metáfora para lo que le sucede a demasiadas personas, algunas personas sufren en generar ideas y pensamientos útiles, mientras otras de vez en cuando, sufren por no poder escoger entre tanto material, en el que se ahogan sin remedio por no saber nadar entre un recurso que nadie, absolutamente nadie se empeña en enseñarte.

¿Acaso alguien se ha dedicado a enseñarte como nadar en un mar de ideas? Si la respuesta es sí. Entonces deberás sentirte especial y debería felicitarte por una gran ventaja, al menos desde mi punto de vista.

El método que conozco, aunque no el mejor, es simplemente no ahogarme, nadar entre pensamientos e ideas, hasta lograr tomar el primer recurso que flote, luego de allí las cosas suelen ser más simples.

Este articulo es una prueba de ello.


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